Un arte para enamorarse de Panamá

“La naturaleza de este país es impresionante. Me encantaron las orquídeas que vi esta mañana. Créame que volveré de nuevo a Panamá”, dijo Robert, un caballero de mediana edad, oriundo del estado de Washington en la costa occidental de Estados Unidos. Es importante destacar que, si bien existen en el país unas 1,200 especies de orquídeas, Robert no se refería necesariamente a las que se encuentran en nuestros bosques y jardines.

Y es que Robert, al igual que el resto del grupo de turistas al que pertenecía, acababa de concluir una interesante gira guiada que le permitió apreciar, no solo los detalles de reproducciones de orquídeas, sino también las de las impresionantes huacas precolombinas y monedas de oro de la colonia española, conchas marinas y joyas de nuestro traje nacional –La Pollera–, que se encuentran en los talleres de Reprosa, situados en Costa del Este, ciudad de Panamá.

Mostrando la historia a través del arte

“Muchos nos preguntan por qué utilizamos todavía la técnica de la cera perdida en los tiempos del láser y las impresiones en 3D. Nuestra respuesta es: ‘Así se hacían las cosas nuestros indígenas durante siglos. En la nueva tecnología, no hay historia’”, contestó Mónica Bartholomew, quien diariamente recibe a grupos de hasta 20 turistas de todas partes del mundo a las instalaciones de Reprosa, empresa especialista en reproducciones de oro desde 1975.

La gira, que dura aproximadamente 45 minutos, inicia con un video que describe, como si el istmo de Panamá fuese una persona, la mística detrás de cada pieza de arte producida en el país por los distintos grupos humanos que han arribado a nuestras costas durante los últimos 500 años. Acto seguido, Mónica y la Sra. Agnes Santomenno, Gerente General de Reprosa, conducen a los visitantes por las instalaciones, mostrándoles cada detalle del proceso –la versión industrializada de la misma tradición milenaria con la que nuestros indígenas precolombinos, con herramientas rudimentarias, crearon valiosísimas piezas de arte que se exhiben en los museos más prestigiosos del mundo.

Sobre esto, Hellen Gobbel, una turista oriunda de Illinois, comentó: “Hoy he aprendido a apreciar la belleza de la joyería panameña y la gran labor que encierra crear estas reproducciones. Todo ese esfuerzo no tiene precio”.

Un arte para enamorarse de Panamá

Agnes Santomenno, una joven maestra de inglés escocesa (quien, a principios de los años 1970, vivía en Grecia), se encontraba una temporada en Massachusetts junto a su esposo en 1975 cuando su suegro, el hombre de negocios Frank Santomenno, invita a la pareja a Panamá –en donde el último administraba una empresa de telefonía—para interesarse en un nuevo proyecto. “Lo que hizo mi suegro me cautivó. Todo inició como un pasatiempo en un pequeño cuarto de su residencia. Pronto empezó a tomar fuerza y fue así que nos mudamos a nuestro primer local, situado sobre la Avenida Samuel Lewis. Para nosotros, lo que inició como una visita temporal convirtió a Panamá en nuestro hogar permanente, ya que nunca volvimos a Grecia como teníamos previsto”, dijo Santomenno.

A través de los años, los Santomenno continuaron el legado de su padre y suegro para establecer en la psiquis un nuevo significado de la palabra Panamá. Sorteando y derrotando a la competencia, la mística de Reprosa ahora es compartida por la tercera generación de la familia, que participa activamente en la promoción de las bellezas del país, tanto local como internacionalmente.

Los talleres de Reprosa en Costa del Este reciben a dos grupos de turistas al día, de lunes a viernes, a las 9:30 a.m. y 2:00 p.m., aunque también es posible concertar citas los fines de semana. Para mayor información, llamar al tel. +507-271-0033.